Futuro por la vida y la salud

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El gobierno de Moreno, no obstante ser elegido con un programa de izquierda para dar continuidad a la Revolución Ciudadana, impuso un programa económico de corte neoliberal. La historia del Ecuador, y también la historia del mundo, demuestran el fracaso de estos programas. El morenismo no es la excepción: la economía, en crecimiento durante una década, cayó en recesión y con la desinversión estatal comenzó una acelerada fase de desindustrialización, aparejada con el desempleo y la precarización laboral (con mayor énfasis en las zonas rurales y campesinas).

Las condiciones de vida se deterioran rápidamente, a la par que avanza la exclusión social. La desigualdad de ingresos medida por el Gini aumentó 1,4 puntos y la pobreza 4 puntos porcentuales entre 2017-2019, lo que representa que más de 700.000 ecuatorianas y ecuatorianos pasaron a la pobreza; seguramente luego de la pandemia serán muchos más.1

El PIB real por habitante muestra una caída de más de 2%, pasando de 5,205 USD en 2017 a 5,097 USD en 2019.2

Estos resultados demuestran que el modelo económico neoliberal no crea riqueza, crea pobreza. Tal como se muestra en la tabla a continuación, la información del empleo por sector evidencia una profundización en la especialización primaria de la economía, expresada, por ejemplo, en la concentración del empleo en el sector agrícola en detrimento del sector manufacturero.

Tabla — Distribución del empleo por actividad económica (% sobre el total)

Rama de actividad

Dic 2007

Dic 2012

Dic 2016

Dic 2018

Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca

28,49

27,40

25,60

28,30

Petróleo y minas

0,56

0,50

0,60

0,60

Manufactura (incluida refinación de petróleo)

10,87

10,6

11,20

10,7

Suministro de electricidad y agua

0,57

0,50

0,60

0,60

Construcción

6,65

6,30

7,10

6,80

Comercio, restaurantes y hoteles

24,63

25,00

25,5

24,1

Transporte, almacenamiento y comunicaciones

6,19

6,80

6,70

6,00

Actividades de servicios financieros

0,89

0,90

0,60

0,80

Actividades profesionales, técnicas y administrativas

3,39

4,40

4,20

4,80

Administración pública, defensa y planes de seguridad social obligatoria

3,22

3,70

4,20

3,40

Enseñanza y servicios sociales y de salud

7,33

8,00

6,90

6,70

Servicio doméstico

3,33

2,50

2,80

2,90

Otros servicios

3,89

3,50

3,90

3,70

Población con empleo (número de personas)

6,019,332

6,424,840

7,463,579

7,731,032

Fuente: INEC (s/f). Elaboración: propia (2019).

Estas tendencias perjudiciales se acentuaron durante la actual crisis: cuando en todo el mundo se opta por un rol más activo del Estado para brindar protección social en el sentido más amplio, y cuando inclusive buena parte de los sectores más conservadores del mundo reconocen la necesidad de una mayor intervención estatal, Moreno en cambio apuesta por la viejas y conocidas recetas neoliberales, dictadas por la agenda del FMI: austeridad fiscal, flexibilización laboral y privatización de lo público. De hecho, durante la pandemia se aprobaron dos leyes que son totalmente nocivas para los intereses de las grandes mayorías, como lo son la “Ley Orgánica para el Ordenamiento de las Finanzas Públicas” y la “Ley Orgánica de Apoyo Humanitario”. Irónicamente, a pesar del nombre de este último cuerpo normativo, su objetivo fundamental fue aprobar la flexibilización laboral que ya había sido rechazada por el pueblo ecuatoriano en octubre de 2019, precarizándose de este modo aún más el empleo.

En función de lo mencionado, no es fortuito que, de acuerdo con las estimaciones realizadas por la CEPAL, Ecuador es uno de los países de la región en los que se proyectan las mayores caídas en el PIB y los más altos incrementos en desigualdad y pobreza. En específico, se predice que el PIB sufrirá este año una caída de 9%, mientras que la pobreza aumentaría 7%. Asimismo, el Gini aumentaría 6 puntos, es decir, casi la totalidad de lo que disminuyó durante la Revolución Ciudadana.8

No obstante aquello, se empeñan en un nuevo acuerdo con el FMI para seguir imponiendo las medidas de austeridad, proclamando el ajuste estructural y la destrucción del Estado. Con la progresiva erosión del sector público en la economía se implantó, como es recurrente en la receta fondomonetarista, el sostenimiento de la liquidez interna (en especial del sector fiscal) vía endeudamiento externo agresivo. Así que s el último informe del Ministerio de Finanzas, la deuda externa asciende a los USD 41.564 millones, lo cual implica que en tres años aumentó en una cantidad similar a la de los 10 años de Revolución Ciudadana, con el agravante de que los compromisos financieros del morenismo no fueron destinados para el desarrollo. 9  De hecho Moreno no ha inaugurado una sola obra pública de relevancia (en comparación, durante la década ganada, solo considerando el sector salud, se construyeron 13 hospitales y 61 centros de salud; mientras que hoy el presupuesto para infraestructura de salud va directamente al bolsillo de los morenistas).

Los efectos del programa neoliberal del morenismo se traducen en un cuadro económico desolador: 1,8 millones de ecuatorianos perdieron su empleo en el último año (INEC), provocando la consiguiente contracción en el consumo y su traducción en el estancamiento de la industria, el comercio y los pequeños productores rurales. El 15% de los ecuatoriano están en el desempleo, y el 30% son pobres. Y los efectos en las nuevas generaciones son más desoladores aún: en 2018, 27,2% de los niños y niñas sufrían de desnutrición crónica (talla baja); en la actualidad, tristemente, deben ser muchos más.

La Constitución de 2008 introdujo una noción de salud que resulta revolucionaria, por lo integral e idealista, al tiempo que necesaria, del tamaño del país de nuestros sueños: La salud es un derecho que debe garantizar el Estado, cuya realización se vincula al ejercicio de otros derechos, entre ellos el derecho al agua, la alimentación, la educación, la cultura física, el trabajo, la seguridad social, los ambientes sanos y otros que sustentan el buen vivir. Con ese ideal en mente, se llevó a cabo la transformación social más importante del Ecuador en décadas, que solo será superada por la segunda revolución que se avecina.

Mientras el más débil entre nosotros no tenga cobertura de salud, nuestras vidas todas, el bienestar de la sociedad entera, estarán en riesgo. La pandemia mundial del COVID-19 evidenció de forma desgarradora la importancia fundamental de lograr el acceso universal a la salud, para todas y todos, sin diferenciar nivel de ingresos, la situación laboral, o cualquier otra condición. Bien dijimos siempre y repetimos ahora: la salud es un derecho fundamental, acaso el más fundamental de los derechos, porque sin salud no hay vida, y sin vida, ¿de qué derechos se puede gozar?

La Revolución Ciudadana siempre priorizó el derecho a la salud, reconociendo que aún quedaba mucho por hacer... ahora desafortunadamente mucho por recuperar. Cuánto esfuerzo tomó lograr avances históricos en salud, valorados en el mundo entero, y cuánta indolencia gubernamental permitió los retrocesos de estos últimos años, tanta para volvernos a convertir en ejemplo de lo malo. Pero a toda noche le llega su amanecer, y volveremos a recuperar la Patria y la salud para el pueblo.

Para lograr esta anhelada justicia económica y social para el mutuo reconocimiento y la reciprocidad, proponemos: