Futuro cultural plurinacional

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Ñukanchi mama llaktaka tawka kawsaypurayuk kawsakmikan, shinapash llaktachik ukukunapika mana chay tawka kawsaykuna rikurinkunachu, chaymanta chay tawkakawsaykuna kikin kawsay-yachaypi sinchiyachunka tawka paktachinakunami tiyan, chay paktachinakunapika ashtawan utsalla rurana rikurin hampina yachaypi, hampik ukukunapi, paktakay kamachinakunapi, shinallata yachana llika kunapipash. Kay kimsa llikakunata paktachishpami ashatallapash ñukanchi mama llaktapi llakikuna tiyashka misharishka sakirinka.


Construir un futuro plurinacional e intercultural supone clarificar lo que entendemos por “cultura”. Por un lado, nos referimos a cultura como el conjunto de saberes, creencias, prácticas, cosmovisiones, estilos de vida y conductas que todos los seres humanos adquirimos en sociedad. En Ecuador, coexisten y se articulan múltiples culturas, con diversos grados de contradicción y cooperación. Cada cultura otorga un sentido a aquello que nos rodea y nos enseña a pensar y sentir, asimismo determina nuestra forma de actuar. Una cultura no es una esencia, tampoco está congelada en el tiempo pues, al ser transmitida de una generación a otra, en contextos cambiantes, está en permanente construcción y reestructuración. Dentro de esta conceptualización se inscribe también el patrimonio cultural inmaterial, concerniente a las expresiones culturales transmitidas de una generación a otra y reconocidas por la comunidad. Entre las manifestaciones culturales inmateriales se encuentra la tradición oral, la medicina tradicional, las prácticas comunitarias, entre otras categorías. Por otro lado, existe la definición de cultura asociada a las artes y a la creación generadas por las varias culturas. Dentro de este futuro usaremos el concepto de cultura en relación a la primera concepción, y para referirnos a la segunda noción hablaremos específicamente de arte y creación.

El Estado ecuatoriano es heredero de una visión colonial del poder y, como tal, ha promovido una visión única y homogeneizante de “la cultura y la identidad nacional”. Esta visión, totalmente reñida con la realidad de nuestro país diverso, tiene en su centro el orden social, étnico y simbólico del universo blanco-mestizo-patriarcal. Como sociedad, nos corresponde reconocer y cuestionar el contenido y la forma en que las naciones de América Latina han permanecido ligadas a los intereses e imaginarios de las élites económicas y políticas, predominantemente blanco-mestizas, burguesas, masculinas, educadas y urbanas.

El proyecto nacional que de esta visión se ha impuesto se reproduce y recrea en el Estado, la política y en los múltiples espacios de sociabilidad de los individuos. En el Ecuador, la “identidad nacional” ha supuesto la asimilación de las diferencias y particularidades socioculturales en un proyecto identitario-cultural hegemónico excluyente. En nombre de la “identidad nacional” se han legitimado sistemas de dominación y discriminación productores de desigualdad y exclusión. No es casualidad que en casi todos los países de la región los mapas de la marginalidad y la pobreza se traslapan con los mapas étnicos. En definitiva, se impide la emergencia de culturas plurales, abiertas, flexibles y diversas pero, además, se subyuga a los pueblos y naciones que las definen y las viven.

Es necesario promover una serie de políticas que respeten, protejan e incentiven la diversidad, la pluralidad y el intercambio entre culturas, saberes, voces y prácticas sociales plurales, ello, como condición para profundizar los procesos democráticos. Estas acciones son parte de la construcción de un futuro decolonial que apunta al reconocimiento político de la diversidad étnica, regional, de género y generación, de filiación política o religiosa, entre otros, y al respeto y dignificación de una sociedad con múltiples trayectorias de pertenencia a la comunidad política. El Estado plurinacional e intercultural asume así el compromiso con la multiplicidad de identidades que, en continua interacción, reproducen una serie de relaciones complejas entre sí y con el Estado.

Para hacer realidad esta visión pluralista y reivindicadora, como eje de la justicia decolonial, plurinacional e intercultural, proponemos:

LA DISCRIMINACIÓN HISTORICA QUE RECLAMA IMPOSTERGABLES POLÍTICAS DE ESTADO

La interculturalidad y el multiculturalismo son, ante todo, proyectos políticos diferentes el uno del otro marcando, cada uno, conceptos y normativas que expresan cómo el Estado decide reconocer e “integrar” las diversas culturas, por ende, a los distintos grupos socioculturales que conviven en su territorio. Precisa recordar que, desde la Constitución del 2008, el Ecuador ha sido reconocido como un Estado Intercultural y Plurinacional. No obstante, subsisten errores e imprecisiones no menores sobre su significado fundamental y sus implicaciones en las formas de concebir y aplicar el principio de interculturalidad y la plurinacionalidad.

Multiculturalismo:

Primeramente es necesario identificar qué es el multiculturalismo, para eliminar de raíz el mito de la inclusión de los pueblos y nacionalidades que corresponden al multiculturalismo, proyecto político que contradice el del Ecuador. En el multiculturalismo el Estado elude los problemas estructurales de injusticia étnica (racismo) que subsisten en la sociedad. Desde este proyecto político se reconoce a la diversidad de pueblos y nacionalidades con un enfoque asimilacionista, folkrocorizándolos por un interés económico funcional orientado a lucrar de estas culturas a través, principalmente, esto es, irrespetando su dignidad, y privandolos de su valor como sujetos de derecho. El Estado multicultural fomenta la visión falsa de que las culturas de los pueblos indígenas y afrodescendientes son estáticas (congeladas en el tiempo), sean percibidas como pieza de museo que no vive cambios a lo largo del tiempo. Así, se las esencializa e infantiliza. Por lo tanto cada grupo ve menoscabado su derecho al reconocimiento y ejercicio de recreación cultural constante de acuerdo a sus vivencias transformadoras, criterios y a sus necesidades y visiones. Así, el Estado intenta despojar a la población de su posibilidad de definirse, de actuar y de recrearse. En un Estado Multicultural los pueblos indígenas, cholos, montubios y afro descendientes no serían considerados como actores con plenos derechos en la construcción del Estado

Interculturalidad:

La interculturalidad es el proyecto político del Ecuador desde la constitución de 2008. El Estado intercultural cuestiona las relaciones de poder que excluyen a los pueblos y las nacionalidades y se enfoca en desmantelar la injusticia y discriminación racista presente en toda la estructura social. Así, para ser efectiva, la interculturalidad debe ser un eje transversal y no un espacio aislado válido sólo para pueblos y nacionalidades. La interculturalidad reconoce el cambio permanente de las culturas a lo largo del tiempo y exalta el rol activo de los sujetos sobre sus propias culturas identificándolos como los únicos dueños de éstas. Por lo tanto, el Estado intercultural jamás irrespeta a los pueblos y nacionalidades esencializándolos o folklorizándolos. Desde la interculturalidad se fomenta la relación, diálogo, intercambio e interfecundación cultural horizontal entre los diversos grupos sociales. Una vez que se alcance un diálogo horizontal en condiciones de igualdad, existirán debates y conflictos, propios de una propuesta de construcción poderosamente democrática donde todas las personas son reconocidas como sujetos de derecho, cuyas voces deben ser escuchadas e integradas en la estructura del Estado.

Plurinacionalidad:

El Estado-nación ecuatoriano ha sido históricamente un producto monocultural concebido únicamente por y para la élite blanco-mestiza, por lo tanto refuerza el colonialismo interno al reproducir y perpetuar la dominación sobre la población indígena, afroecuatoriana, montubia y chola. La plurinacionalidad exige que el Estado represente a todos los grupos sociales al incluir las diversas perspectivas y lógicas culturales en la estructura del Estado. De esta forma el Estado garantiza las condiciones necesarias para que cada persona satisfaga sus necesidades (salud, educación, justicia, democracia, …) a través de sus propias lógicas, saberes y concepciones del mundo. Por lo tanto, es necesario pasar por un proceso descolonizador que termine con el Estado monocultural a la base para que este se refunde con base en el respeto de todos los pueblos y nacionalidades del país, en tanto sujetos de derecho pleno. El Estado debe garantizar las condiciones necesarias para que cada nacionalidad pueda desarrollar sus propias formas de organización, con niveles de autonomía.

1 EDUCACIÓN INTERCULTURAL:

Promover, de modo integral, el reconocimiento y fortalecimiento de las culturas e identidades diversas del país, tradicionalmente desvalorizadas y relegadas por el conjunto social, como parte de todo proceso educativo.

Datos del Censo de Población y Vivienda del 2010, recogidos en la Agenda Nacional para la Igualdad de Nacionalidades y Pueblos (ANINP) 2013-2017, ponen en evidencia realidades de profunda discriminación que el Ecuador arrastra históricamente como, a título de ejemplo, lo demuestran los siguientes datosi:

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El Gráfico 1 recoge datos basados en la autodefinición étnica de los sujetos sociales. Estos porcentajes, contrastan significativamente con aquellos incluidos en la ANINP relativos a la población por etnia, de finales del siglo XVIII: ◦ La población indígena, entonces, representaba el 68,44% en la Sierra y el 31,12% en la Costa. ◦ La población blanca, el 26,71% en la Sierra y el 14,75% en la Costa. (ANINP, 2013:35). En resumen, estos datos se revierten en el VII Censo de Población y VI de Vivienda de Noviembre de 2010 (INEC, 2011), expresados en el Gráfico 1, los mismos que parecen indicar que se ha producido una asimilación cultural significativa hacia el mestizaje.

El Gráfico 2 evidencia el monolingüismo dominante en los sectores no indígenas, como también un muy cercano peso porcentual del monolingüismo en lenguas indígenas y monolingüismo en español de la población indígena. Los dos gráficos anteriores ilustran cambios sustanciales sobre la autodefinición y la pérdida de la lengua originaria, e indican una significa tendencia hacia la asimilación cultural. Esta variable de carácter simbólico se articula de modo complejo con el racismo y las relaciones desiguales de poder económico que ha caracterizado históricamente a la sociedad ecuatoriana.

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El Gráfico 3 evidencia un relativo equilibrio porcentual por sexo en los varios pueblos cuya información está disponible, con excepción del pueblo Montubio cuyos datos indican que la población femenina supera con 6,5% a la masculina. Los datos también demuestran una fuerte urbanización de la población Indígena. Este último dato debe ser analizado junto a aquellos relativos a los procesos de asimilación aludidos con relación a los cuadros 1 y 2.

Las siguientes cifras documentan las desigualdades y de carácter educativo y socioeconómico:

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El Cuadro 4 expresa la marcada discriminación hacia niños y adolescentes indígenas, seguida por aquellos de las etnias montubia y afroecuatoriana. En efecto, estos niños, adolescentes y jóvenes son quienes mayor dificultad tienen en acceder y permanecer en el sistema de educación. Por su parte, una mujer indígena logra solo 4,8 años de escolaridad frente a los 8,3 años que alcanza, en promedio, una mujer mestiza (ANINP, 2013:76). Si bien entre 2001 y 2010 se han dado mejoras significativas en el ingreso a la educación media y superior, el acceso sigue siendo menor por parte de estudiantes provenientes de poblaciones históricamente excluidas. El número de jóvenes indígenas, afroecuatorianos y montubios en edad de ingreso a las IES es extremadamente reducido. Es decir que se sigue vulnerando los derechos de pueblos y nacionalidades de acceder en igualdad de condiciones a una educación de calidad y con pertinencia cultural y lingüística (SENESCYT, 2014:2).

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El Cuadro 5 ofrece cifras elocuentes sobre la articulación entre la pertenencia étnica de las personas y la discriminación que sufren. En conjunto, los índices de pobreza, subempleo y baja escolaridad afectan de manera desigual a las personas según su pertenencia étnica: ◦ La desnutrición crónica infantil golpea al 50,7% de la niñez indígena. ◦ El subempleo afecta en mayor magnitud a la población indígena; el 72,4% de las mujeres indígenas trabajan bajo estas discriminatorias condiciones; la población mestiza lo sufre en aproximadamente el 50% de los casos. ◦ La pobreza afecta a la mitad de la población mestiza, golpea a 7 de cada 10 afroecuatorianos y a 8 de cada 10 montubios o indígenas (ANINP, 2013:103).

Los problemas de desnutrición, subempleo y limitado acceso a la educación son algunas de las formas en que se manifiesta la discriminación y exclusión de los pueblos y nacionalidades en la sociedad ecuatoriana del presente. Y esta es la realidad que está en nuestras manos cambiar.