Futuro económico y productivo

De WikiPlan
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El neoliberalismo ha posicionado en el sentido común de la sociedad que la eficiencia de la economía radica en la competencia. En el caso del mercado de productos, se espera que como resultado de aquella se reduzcan los precios y mejore la calidad de los productos. Se supone además que, ante la amenaza permanente que representa la existencia de competidores, las empresas buscarán mejorar sus capacidades productivas, tanto para aumentar su capacidad productiva como para sobrevivir. Por lo tanto, también existiría una conexión entre competencia y progreso tecnológico.

No obstante, la experiencia muestra que a medida que los mercados se concentran entran en funcionamiento otros mecanismos para la determinación de las cuotas industriales y, de hecho, las empresas —en especial las grandes corporaciones— tienden a especializarse en cómo evadir la competencia.

Un ejemplo muy claro de esta situación es la normativa internacional que fomenta la privatización del conocimiento, promueve la generación y permanencia indefinida de monopolios y oligopolios industriales y se ha convertido en un obstáculo para el florecimiento de más innovación y desarrollo tecnológico. Por otro lado, en la era digital, la información producida durante el tiempo de ocio se ha convertido en el “activo” más valioso de las grandes corporaciones, ya que esta les permite no solo conocer las preferencias de los consumidores, sino inclusive moldearlas, lo que en cambio se traduce en precios excesivos y, por tanto, en un aumento de la desigualdad de ingresos.

Finalmente, la concentración industrial también genera distorsiones sobre el mercado de capitales, ya que el acceso al financiamiento comienza cada vez más a ser entregado a aquellos que tienen mayor liquidez, y no necesariamente a los más productivos o innovadores. Se acentúa así aún más la concentración y la desigualdad. Esto sin considerar que los proyectos más innovadores conllevan más riesgo, requieren más inversión y, por ende, tienen mayor dificultad a la hora de acceder al financiamiento.

En consecuencia, la concentración de mercado debilita la entrada de nuevos emprendimientos y fomenta un uso deficiente de los recursos productivos, a la par que pone en una clara condición de desventaja a las pequeñas y medianas empresas. Esta debilitada competencia además obstaculiza la adopción de nuevas tecnologías, ya que es menos importante el mejoramiento productivo para preservar o ampliar la posición en el mercado.

Es esta la tendencia concentradora la que ha impuesto el neoliberalismo en Ecuador. Según la información del Directorio de Empresas, existe una inmensa y desproporcionada concentración de las ventas al interior del sector productivo ecuatoriano. En efecto, en el intervalo 2012-2018, el 10% de empresas más grandes del país (decil 10) acumuló, en promedio, aproximadamente el 84% del total de las ventas. De hecho, para el año 2018, las 20 empresas más grandes del país (las cuales representaron el 0,023% del total de empresas de ese año) acumuló 17,6% del total de las ventas nacionales e internacionales del sector productivo ecuatoriano.

Tales niveles de concentración industrial tienen una repercusión directa sobre el emprendimiento y la creación de empleos, así como sobre la desigualdad de ingresos y el progreso tecnológico. Como referencia, se puede constatar, utilizando la mismo fuente de información, que del total de empresas con actividades productivas del año 2017, únicamente el 5,2% correspondían a empresas nuevas. No obstante, considerando las empresas que salieron del mercado, la creación neta de empresas fue de únicamente del 2,6%. En términos de creación y destrucción de empleo en el sector productivo, los números son menos alentadores. La creación neta de empleo (creación menos destrucción), dentro del universo de empresas con actividades productivas, fue de 1,1% en el mismo año.

También hay que resaltar que, según el último reporte del “Global Entrepreneurship Monitor (2019)”, más del 99% de los emprendedores nacientes deben recurrir a sus ahorros para poder emprender: el 34% acude a sus familias y solo el 10% logra hacerlo con apoyo de políticas públicas de financiamiento a la innovación. Asimismo, el “Global Innovation Index 2019” ubica en el puesto 109 (de 129) al desempeño crediticio para la innovación en el país y por estos motivos el “Doing Business 2020” coloca al Ecuador en el lugar número 129, de un ranking de 190 países, en cuanto a su facilidad para crear nuevos emprendimientos.

En aquella producción de bienes y servicios en donde no se compromete la vida, derechos o necesidades básicas es necesario, para reactivar la economía del país, construir un futuro económico con igualdad de oportunidades, para que los mercados sean verdaderamente dinámicos. Esto requiere el diseño de políticas de competencia que faciliten el acceso a los recursos productivos —incluidos los factores de producción más importantes, como el conocimiento y la tecnología— y restrinja las prácticas de competencia desleal. El fortalecimiento de la competencia fomentará tanto la innovación y el desarrollo tecnológico como la reducción de la desigualdad, para lo cual proponemos: