Futuro digital creativo

De WikiPlan
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En una sociedad que aspira a la justicia en un sentido amplio el mundo digital es el nuevo espacio de disputa. El neoliberalismo intenta colonizar el mundo digital combinando prácticas predatorias extractivistas al apropiarse –al igual que en el colonialismo industrial– de vastos “territorios” virtuales. El mundo digital se disputa la misma democracia porque es aquí donde se construyen –y a veces se destruyen– los propios sujetos, con sus comprensiones sobre qué es lo bueno, lo bello y lo verdadero.

Durante el encierro por la cuarentena las prácticas mediadas digitalmente, como trabajar desde el hogar, aprender a distancia, así como actividades recreativas emergentes —como las reuniones entre amigos en videoconferencias—, nos incitan a revisar y repensar las prácticas sociales con las que alguna vez estábamos familiarizados. ¿Qué ganamos y qué perdemos con los cambios? ¿Cuáles de estas prácticas perdurarán después de la pandemia? ¿Quién se beneficiará y quién no? ¿Quién se apropia de nuestros datos?

En medio del caos provocado por la mala gestión gubernamental, el primer resultado de la pandemia es un agravamiento de los efectos de injusticia social y exclusión por las brechas digitales en nuestra sociedad. La concentración de la riqueza en pocas manos y el aumento de la pobreza y la precariedad implican una distancia injusta entre quienes cuentan con tecnologías y conectividad, así como las habilidades y materiales necesarios para utilizarlas con éxito, y quienes no poseen o no pueden acceder a estos.

Es necesario cerrar esta brecha apelando a la justicia digital mediante una alianza entre los actores económicos para realizar una gran transición hacia una nueva economía digital, que nos permita recuperar el dato y la información como un bien público y común, democracia y sostenibilidad ambiental, que respete el derecho a la privacidad de la personas. Debemos considerar a las plataformas virtuales son monopolios naturales, y por eso han de ser consideradas bienes de utilidad pública. Además, los servicios de internet son necesarios e imprescindibles, por lo que su acceso y provisión deben convertirse en servicios públicos. Solo así se edifica y sustenta una ciudadanía digital, con justicia digital y una nueva economía, para lo cual proponemos: