Futuro de los conocimientos y la innovación

De WikiPlan
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Una sociedad es justa cuando se reivindica la libertad de pensamientos y expresión para todos y todas; sin embargo, no puede haber libertad de pensamientos si no se generan conocimientos pertinentes para la realidad de cada país, así como innovaciones sociales que disputen el orden neoliberal imperante. Porque el neoliberalismo impone una lógica social monolítica: tanto en las relaciones sociales como en los conocimientos, el dogma del libre mercado niega las alternativas disidentes y con ello rechaza el ejercicio de la reflexión y el pensamiento crítico.

Como consecuencia, en el presente nuestro Ecuador es (sigue siendo) un país primario-productor y terciario-importador: exporta recursos naturales de bajo valor agregado y baja intensidad en conocimiento e importa bienes con alto valor agregado y alta intensidad en conocimiento. Esta realidad se reproduce, a su vez, en el desierto de las ideas, puesto que son nulos, prácticamente, los esfuerzos en innovación y las ciencias aplicadas tienen muy poco desarrollo; lo que a la larga se evidencia en la desarticulación entre los sistemas de conocimientos (colegios y universidades, centros de investigación, etc.) y los sistemas productivos.

No obstante, los avances en ciencias y tecnologías introducen rápidos y profundos cambios en el presente, que nos enfrentan con ineludibles interrogantes éticas y políticas. Por ello, como punto de partida, para la consecución de un futuro cognitivo con igualdad, libertad y justicia, debemos reconocer la tendencia a la concentración de los beneficios científicos por el afán de lucro, lo que acarrea una brecha cognitiva con nuevas formas de exclusión, desigualdad, precarización e injusticia, a la vez que pone en riesgo al propio florecimiento de ideas transformadoras.

De la disputa contra esas tendencias sigue una agenda para el futuro cognitivo, la cual debe reivindicar que: la educación superior es un derecho humano y un bien público y social, y no una mercancía; es un deber primordial del Estado promover y efectuar la inversión en ciencia, tecnología e innovación; es necesario el acceso libre e irrestricto a los conocimientos como bienes públicos y comunes, y por tanto es un derecho colectivo de nuestros pueblos y un derecho humano fundamental; es esencial cautelar la riqueza de la diversidad cultural del país, reconociendo también la importancia para la sociedad de los saberes ancestrales y tradicionales.

Insistimos: no habrá un futuro con justicia social si no hay un futuro cognitivo común. Esto implica reafirmar la soberanía y elaborar planes estratégicos, en amplios acuerdos sociales, para imaginar, crear, acceder y aplicar los conocimientos que necesitamos para la vida buena; en donde, al recuperar la igualdad y equidad epistémicas, se rompa también con la jerarquía de un tipo de conocimiento sobre todos los demás.

Para hacer realidad este horizonte de futuro cognitivo, proponemos retomar la senda hacia la construcción de la economía social de los conocimientos, la creatividad y la innovación, a través de las siguientes políticas: